¿Ya decidiste que querés que suceda en este 2020… y más allá?

Ya llegó el ritual de la Nochebuena,  y de un círculo que se repite una y otra vez: un año para despedir y “zacate” otro listo para despegar.

Se abre un tiempo para poner el » modo pausa”, descansar, des-conectar (conectar con uno mismo) y recargar pilas.

Una oportunidad de volver a pasar por el corazón esos momentos mágicos que marcaron nuestro año y nuestra vida: aniversarios, momentos de logro o alguna conversación que te hizo sentir una auténtica y profunda conexión; flasheaste con una banda o viviste algo maravilloso fuera de lo común; tuviste algún “insight” un momento de revelación importante para tu vida. Y en especial, también traer a la memoria a aquellas personas que se animaron a atravesar los tiempos de crisis, fragilidad y desierto.

Nuestros tres deseos para comenzar esta nueva década son:

El primer deseo  es que puedas desconectar el piloto automático para estar presente, con una mirada abierta a lo nuevo para dar un salto que marque una diferencia. Que no le temas al fracaso ni a la vulnerabilidad. Para Brené Brown, una investigadora en emociones que me encanta, lo contrario de vulnerabilidad no es fortaleza, sino dureza: así no sentimos ni el dolor, ni el amor.

El segundo deseo, es que participes de conversaciones que importen, con ternura ilimitada para comprender y resiliencia esperanzadora para atravesar «lo que toque». Y no te olvides que cultivar aquellas conexiones que saben acompañar y ponerle el cuerpo al mal tiempo y, que tienen la virtud de hacer más luminosos los lindos momentos.

Y por último, que en el camino mantengas una actitud incondicionalmente positiva para trabajar por un mundo mejor.

Como ocurre con la tecnología, resetear y reiniciar el equipo puede ser un recurso clave para repasar lo vivido y más importante, proyectar lo que está por llegar.

¡Felices Fiestas para Todos!

 

No te detengas

(Walt Whitman)

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,

Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca

tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

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